viernes, 22 de abril de 2016

Día 7

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Pues ha pasado ya una semana, ha sido todo muy raro y nuevo para mí, ayer estuve bien.

Volví a hablar del tema con mis padres, que están dolidos y decepcionados, pero que creo que entienden un poco mejor la situación, me he auto convencido de que soy fuerte, modestia aparte, siempre lo he creido, pero a veces se me olvida.

Si, solo una semana después de que me dejen, de que mi vida haya cambiado de golpe, puedo hablar del tema con bastante tranquilidad, ayer ya no llore, estuve serena, de que puedo con todo, aquí con mi gente se ve todo diferente.

Sigo con mi proyecto habitación, estoy tirando mil trastos acumulados, que en su día me dio pena tirar, pero que hoy no se libran.

Me he encontrado cartas suyas, dedicatorias, e incluso una postal de Navidad (Suya! Con lo poco navideño que es), en estas cosas se leían dedicatorias cariñosas, me decía cuanto me quería, algún deseo de futuro...

Me ha encantado leerlo, y lo he guardado todo por su puesto, pero no he llorado, esto me ha recordado y le ha dado la razón a él, en que hubo un tiempo que si me lo demostraba, sin que fuera necesaria una típica ocasión especial, no como ahora, que solo compartíamos piso, que estaba en el sofá de al lado, sin hablar, ensimismado en su juego, cuando él se curraba los regalos que me hacía, no que yo me comprara algo y él me lo pagaba después...
Y sin embargo, no me había dado cuenta, era el día a día...

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